¿Cómo ayudar a su hijo a aceptar determinadas emociones? (I)

Existen cuatro emociones básicas: ira, miedo, tristeza y alegría, que se mezclan como los colores primarios rojo, amarillo y azul. Existen miles de combinaciones posibles, como los celos, que son una mezcla de ira y miedo; o como la nostalgia, que es una combinación de tristeza y alegría.
Los niños no se inhiben, ellos expresan los sentimientos fácil y naturalmente, y, como resultado, las emociones negativas que experimentan duran muy poco tiempo. Sin embargo deben aprender a manejar sus emociones ante la sociedad y a encontrar la forma de encauzar constructivamente la poderosa energía con que nos cargan los sentimientos. Y para ello los niños dependen de la información que les proporcionan sus padres. Comprender las emociones (por qué las experimentamos, cómo se pueden expresar mejor, qué es lo que se debe evitar) le será de gran ayuda para relacionarse.

Psicólogos especialistas en terapia infantil y de adultos

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La IRA es la emoción que los padres intentan modificar con más frecuencia, de modo que nos ocuparemos de ella en primer lugar. La ira es la que nos permite cuidar de nosotros mismos, defendernos. La ira es nuestro instinto de libertad y auto-conservación.
CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A SENTIRSE CÓMODOS FRENTE A LA IRA:
La primera reacción que tiene un niño cuando se enfada suele ser pegar a alguien, y esto tiene una intención natural; sin embargo, debe ser modificado de alguna manera para poder vivir en el mundo. La ira y la violencia no son la misma cosa: la violencia es la ira que va por el camino erróneo. Lo que nuestros niños necesitan es aprender a equilibrar correctamente las emociones. Los padres podemos ayudarles de la siguiente manera:
1) Insistirles en que utilicen palabras y no acciones para expresar la ira. Deben expresar en voz alta que están enfadados y, si es posible, explicar por qué lo están.
2) Ayudarles a conectar sus sentimientos con los motivos, hablar con ellos para descubrir qué es lo que está detrás de sus rabietas. (“¿estás enfadado con José porque te quitó tu camión?”). Así, ellos serán capaces de contarle qué es lo que va mal en vez de lanzarse a reacciones impulsivas.
3) Hacerles saber que los sentimientos se pueden escuchar y aceptar (pero que no siempre cambian las cosas). (“Ya sé que estás harto de estar en la tienda, y yo también, pero no hay más remedio que estar aquí. ¿crees que vas a sentirte mejor molestando a tu hermano?”).
4) Enseñarles directamente que pegar a alguien no es la forma adecuada para descargar la ira, y confrontar esto de forma directa, explicando las consecuencias para cada ejemplo, e insistir para que el niño haga lo que debería haber hecho en primer lugar (¡generalmente USAR PALABRAS!)
5) Ayudar a los niños a decir QUÉ es lo que quieren:(“me pega” “dile en voz muy alta que no lo haga”), (“María ha cogido mi bici” “ve a decirle si te la puede devolver, que es tuya y quieres montar”).
6) Enseñarles con el propio ejemplo. Los niños suelen hacer las cosas que nosotros HACEMOS, más que lo que decimos. Cuando USTED esté furioso, dígalo en voz alta; enfádese y dígalo pronto, antes de estar REALMENTE a punto de estallar. Una vez que lo haya pronunciado , relájese, y ellos comprenderán que si la ira se expresa, luego desaparece. (“Estoy enfadado”; “Me estás agobiando”; Me enfada que no hayas cumplido con nuestro trato”).

Los niños aprenden más sobre la ira de un padre moderadamente expresivo que de uno que siempre es dulce, razonable y contenido; los niños necesitan ver que sus padres también son humanos.

Como consulta recomiendo la lectura del libro de Stev Biddulph: El secreto del niño feliz.

Para cualquier duda o aclaración sobre terapias nos pueden llamar al teléfono: 630569963 ó al 687971289.

Saludos,
Maite
http://www.psicologosbonnet.es

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Acerca de Psicólogos Bonnet

Somos un equipo de psicólogos especializados en terapias personalizadas. Apostamos por el individuo, cada persona es única y centramos el esfuerzo en cada caso concreto. En nuestros tratamientos, nos inclinamos por las teorías cognitivo-conductuales, y las combinamos cuando es necesario con las gestálticas, eficaces en los procesos emocionales de duelos, separaciones y despedidas.
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