El desarrollo de la asertividad en niños y adolescentes:

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. La persona asertiva conoce sus propios derechos y los defiende, respeta a los demás, por lo que no piensa ganar en una disputa o conflicto sino que busca de forma positiva los acuerdos.”
Las conductas asertivas no se heredan; sino que se aprenden, un niño se va desarrollando en estrecha interrelación con el ambiente que le rodea. Dependiendo de cómo sea el ambiente (familia, escuela, sociedad) que rodea al niño, éste aprenderá a comportarse de una manera u otra.
Las conductas concretas que hacen que podamos hablar de asertividad o no son:
 Decir NO: Contraponerse a algo que otros quieren que hagamos y nosotros no. Expresar una opinión contraria a la de los demás, sin agredir a las otras personas.
 Realizar peticiones: Expresar la presencia de un problema, cuando se siente que lo hay. Pedir un cambio de conducta a alguien que sentimos que no nos respeta. Pedir una acción concreta que sentimos merecernos, por ejemplo un aumento de sueldo, un reconocimiento….
 Autoafirmarse: Reaccionar cuando sentimos que no nos están respetando, sin agredir al otro, exigir nuestro derecho a ser escuchado, atendido, respetado.
 Resolver conflictos de forma que se respeten ambas partes: reaccionar satisfactoriamente ante críticas, , emitir críticas de forma respetuosa, negociar acuerdos.
 Expresar correctamente los sentimientos: tanto los negativos como los positivos, sin que ninguna de las dos partes se sienta agredida.
Se trata de respetar nuestros derechos en todo momento, pero sin faltarle el respeto a los demás. Para ello sólo podemos guiarnos por criterios internos nuestros y no estar siempre pendientes de la reacción de los demás., la opinión de los demás… a la vez no podemos ni debemos imponer nuestros criterios a la fuerza en los demás.
Son criterios que un niño no puede cumplir al pie de la letra. El niño pequeño de tres a seis años, tiende a ser egocéntrico, y por tanto, si no lo reprime la educación que le están dando, tenderá a querer autoafirmarse, defenderá con pasión sus derechos y pedirá hasta la saciedad lo que en ese momento le gratifique. En cierta medida es asertivo, por lo menos en lo que concierne a la parte del respeto y defensa de sí mismo y de los propios derechos. Pero, evidentemente, falta la parte del respeto a los demás, del reconocimiento de que todos tenemos derechos. El niño comienza a ser capaz de pensar y sentir de este modo a partir de los ocho años. Antes es imposible que el concepto “respeto” o empatía le signifique nada. Porque no ha alcanzado el nivel madurativo suficiente.

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Por ello un niño de menos de siete-ocho años no se le puede pedir que sea plenamente asertivo; si puede aprender a decir las cosas de forma respetuosa y no agresiva, pero lo hará porque sabe que a nosotros no nos gusta, no porque, de momento, tenga un pensamiento ético o moral.

A partir de los ocho-diez años, se empieza a formar ese pensamiento moral. El niño es capaz de empatizar con los demás y respetarlos.

Y a hora viene la pregunta del millón: ¿cómo lograr que nuestros niños sean asertivos y se hagan respetar, a la vez que respetan a los demás?, hay que considerar tres aspectos para ello:
1 Los padres como modelo.
2 Actitud asertiva básica.
3 Estrategias concretas ante conflictos.

1 Los padres como modelo asertivo:
Si sentimos que somos asertivos, o por lo menos en algunas áreas de nuestra vida sabemos mostrarnos asertivos, no dejemos pasar la oportunidad de servir de modelo a nuestro niño. Cuando hayamos resuelto alguna situación de forma asertiva, indiquémosle los pasos que hemos dado, los beneficios que nos ha aportado, las posibles dificultades que hemos tenido que superar. Por ejemplo cuando le hemos dicho que no a una persona que nos quiere vender o convencer de algo; cuando hemos elegido el diálogo antes que la agresividad para resolver conflictos, cuando hemos expresado nuestra opinión, aunque ésta fuera diferente de las demás…
Otra forma importante de servir de modelo asertivo es expresando con claridad cuáles son o han sido nuestros sentimientos en una situación dada. Cuando hay algún conflicto entre dos personas lo normal es lanzarse “mensajes tú”: “tú tienes la culpa”, “tu más”……Los mensajes yo tienen el objetivo de expresar cómo me estoy sintiendo yo y cómo actúo en consecuencia.
Cada uno tiene que adaptar esta fórmula a su lenguaje y a la situación y persona con la que está hablando. Cambiar el orden.

2 Actitud asertiva básica cotidiana:
La forma de instaurar esta actitud básica asertiva es la misma que utilizamos inconscientemente para instaurar cualquier cosa en un niño: a base de mensajes, frases, expresiones que denotan lo que opinamos. Hay varias cosas que podríamos transmitirle de esa forma:
1 Los derechos: estaría bien que la palabra “derechos” formara parte de nuestro vocabulario habitual con el niño. Por ejemplo: “Insiste en lo que le quieres decir a la profe. Tienes derecho a que te escuche”; “Ya sé que es muy decepcionante que marta haya decidido ir a casa de Sara en vez de ir a tu cumpleaños, pero está en su derecho, no le puedes echar la bronca”. “Tenemos que hacer algo para que Pablo deje de molestarte en clase. No tiene ningún derecho a no dejarte atender”.
2 La afirmación y validez de sus propios gustos e intereses: Esto lo podemos fomentar muy bien ayudándole a definir sus gustos. En situaciones en las que realmente sea indiferente lo que elija, dejémosle pensar qué es lo que quiere y le gusta y respetemos su decisión. Realmente da igual si el jersey que le compramos es azul o rojo, o si en un restaurante elije piza o espaguetis. Incluso le podemos preguntar qué quiere hacer un sábado x la tarde o cómo quiere celebrar su cumpleaños.
3 La afirmación de su individualidad: El niño tiene que aprender que es un ser individual, personal e intransferible, felizmente distinto de los demás, y que eso, lejos de suponer un problema, enriquece las relaciones. Los padres podemos reforzar mucho las decisiones que tome y que hayan sido tomadas con criterio propio. Pero el niño tiene que aprender que igual que él es un ser individual y digno de ser respetado por todo el mundo, los demás también lo son.
4 No se puede gustar a todo el mundo: Esto se lo podemos enseñar al niño escuchándole cuando nos cuente conflictos que hayan tenido con sus compañeros, y dando validez y respetando sus sentimientos de rabia y frustración, pero diciéndole una y otra vez que no se puede gustar a todo el mundo. Debemos de repetirle que, cuando tenemos razón, nos tiene que dar igual que el otro se enfade y que, cediendo o no afrontando las situaciones, no conseguiremos caerle mejor, más bien conseguiremos que piense que con nosotros puede hacer lo que quiera, porque no nos vamos a quejar. Es en estas situaciones, aparentemente anecdóticas, un niño quita algo a otro, le estropea algo, le insulta, cuando tenemos que reforzar la individualidad del niño, sus derechos y su valía intrínseca.
Para ello se propone una forma de comunicación que podemos mostrar al niño: la asertividad empática: cuando hablamos de asertividad hay implícito un concepto que se llama empatía, no es nada más que comprender al otro, ponerse en su lugar, pero sin perder por ello nuestra integridad, nuestras opiniones o puntos de vista. Hay una fórmula asertiva que utiliza la empatía (la asertividad empática) sirve de modelo al niño para que esta aprenda que es digno de ser escuchado y respetado, a la vez que los demás también lo son.
Consiste en expresar nuestros deseos y sentimientos pero después de haber reconocido la situación y los sentimientos del otro: “sé que estás cansado y ya no aguantas más, pero yo necesito que ahora me ayudes; se que puede que no te guste, pero yo necesito decirte algo”.
Los niños no necesitan que estemos de acuerdo con sus sentimientos, sino que los reconozcamos, cuando aceptamos los sentimientos de nuestros hijos, ellos se adaptan mejor a la vida.

Saludos,
María Teresa Aguirre Bonnet
http://www.psicologosbonnet.es

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Acerca de Psicólogos Bonnet

Somos un equipo de psicólogos especializados en terapias personalizadas. Apostamos por el individuo, cada persona es única y centramos el esfuerzo en cada caso concreto. En nuestros tratamientos, nos inclinamos por las teorías cognitivo-conductuales, y las combinamos cuando es necesario con las gestálticas, eficaces en los procesos emocionales de duelos, separaciones y despedidas.
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3 respuestas a El desarrollo de la asertividad en niños y adolescentes:

  1. Pingback: Me respeto y te respeto. | orientacionmaristasbadajoz

  2. mabel dijo:

    me parece interesante y claro el texto del manejo de la asertividad me ayudo a recordar modelos que son practicos para la intervencion gracias.

  3. Una entrada completa y aclaradora en varios puntos.
    Saludos cordiales.
    Teresa

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