Cómo mejorar la autoestima en los niños y adolescentes II:

Este artículo es una ampliación del publicado en este link:
https://psicologosbonnet.wordpress.com/2011/01/11/224/?preview=true&preview_id=224&preview_nonce=ee162e2bb9

Para entender qué se entiende por AUTOESTIMA, es necesario, en primer lugar, que entendamos qué es el AUTOCONCEPTO, éste es la imágen que tenemos de nosotros mismos; hace referencia a la representación mental que la persona tiene de sí misma. Sin añadirle un valor. La autoestima implica el proceso de valoración o evaluación de esa imágen que tenemos de nosotros mismos. Es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no. Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida.

La evaluación que hacemos de nuestra imágen, la autoestima, se realiza en función de un criterio: el de comparar la imágen que se ha ido formando de sí mismo (autoconcepto) al percibirse en situaciones reales, con la imágen ideal que él tiene de la persona que le gustaría ser. Así se forma la autoestima.

Cuanto más parecida sea la imágen que el sujeto percibe de sí mismo en situaciones reales a la imágen ideal sobre cómo debería ser, menos probabilidad de que el sujeto presente un problema de autoestima.

El sujeto posee un concepto de sí mismo global que se forma del concepto que el sujeto tiene de sí mismo en diferentes contextos de actuación:

Área escolar
Área social
Área familiar
Área de aspecto físico
Área moral-ética.

La disminución de la autoestima se ve más marcada en las etapas finales de la infancia y adolescencia.

¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?

El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía e incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer.

Por tanto, el ambiente familiar en el que interacciona el niño durante sus primeros años de vida, las pautas educativas que se den, la evaluación que los padres hagan implícita o explícitamente de la conducta que emita y el tipo de interacción que se produzca entre el niño y los padres sería las principales variables que van a determinae el autoconcepto y por tanto la autoestima.

El niño percibe si es querido y aceptado, si es valorado o rechazado….desde que inicia a interactuar con nosotros en su etapa intrauterina. La autoestima de un niño comienza con el embarazo de su madre, si el hijo es deseado o no, porque el rechazo materno se intuye antes de nacer.

Los padres somos reproductores de unos modelos educativos, y no es fácil romper con ellos. Cuando nos hemos educado en un ambiente familiar donde había descalificaciones por parte de nuestros progenitores es habitual que, aunque en ocasiones inconscientemente, reproduzcamos ese modelo con nuestros propios hijos. Ante todo debemos plantearnos una reflexión previa ¿Qué modelo de educación recibí?, ¿Qué modelo quiero transmitir?…Cuando podemos analizar objetivamente nuestra historia y aprender de las virtudes y de los errores cometidos……. somos capaces de afrontar un cambio y un proyecto educativo para con nuestros hijos.

Analizar nuestra propia autoestima, fortalecerla y cuidarla, nos llevará a poder transmitir una autoimagen positiva. Transmitir a los demás una imagen positiva de sí mismos es el paso previo para poder fomentar la autoestima en los demás, y en este caso concreto en nuestros hijos.

EL EFECTO PYGMALIÓN

Pygmalión fue un rey de Chipre que se enamoró de una estatua de marfil que el mismo había realizado, la esculpió con admirable arte y le dio una belleza como ninguna mujer real podía tener y se enamoró de su obra. Le pidió a Venus que le diera vida y se casó con su creación. El buscaba la mujer perfecta, el ideal, y tanto fue su deseo que cuenta la leyenda que la piedra se hizo carne. Si lo extrapolamos al campo educacional se deduce que lo que se espera de una persona es lo que se recibe de ella, dado que las esperanzas que concebimos sobre una persona, de alguna manera se las comunicamos.

Tenemos que tener esperanza y confianza en que nuestro hijo va a poder desarrollar una tarea o tener un comportamiento adecuado, proyectándole de esta manera una adecuada imagen de sí mismo y de sus capacidades. Las expectativas deben ser reales y basadas en la personalidad, intereses y potenciales del niño. Si esperamos menos de lo que él puede dar su rendimiento y actitud estará siempre por debajo de sus posibilidades reales. Por el contrario, si tenemos unas expectativas excesivas y muy ambiciosas sobre lo que puede dar, podemos causar una alta frustración en nuestro hijo, lo que le llevará a tener una baja autoestima y un bajo rendimiento a todos los niveles (social, afectivo, académico…)

LA AUTOESTIMA COMO MOTOR DEL COMPORTAMIENTO:

Como la autoestima (lo que un niño siente por sí mismo) está relacionada con el conocimeitno propio (autoconcepto, lo que el niño piensa de sí mismo), el nniño se siente obligado a actuar de manera que pueda expresar las dos facetas. En concreto, hay tres buenos motores que determinan el comportamiento y que proceden de lo que se piensa y de lo que se siente.

1 El niño actúa para obtener una mayor satisfacción y creerse mejor
2 El niño actúa para confirmar la imágen (la idea) que los demás, y él mismo, tienen de él
3 El niño actúa para ser coherente con la imágen que tiene de sí, por mucho que cambien las circunstancias

La consecuencia de estos tres motores es un comportamiento errático o irracional, como es el caso del que se niega a hacer algo cuando todos los indicios señalan que debe salirle bien. Un ejemplo puede ser el niño que lee mucho en casa, pero que no muestra esta faceta en el cole, porque en el cole se le considera un “payaso” y consigue así la aprobación de sus compañeros. O del niño que promete a sus padres hacer algo para conseguir su aprobación pero que se queda en la mitad porque ellos no acaban de creerse que pueda hacerlo bien.

Los niños que presentan actitudes negativas acerca de sí mismos no suelen creerse lo contrario, aunque se les demuestre que es verdad. Rechazan la alabanza o aprobación por aquellas cosas que ya tiene conceptuadas negativamente.Ejemplo: el niño que cree no gustar o que no se siente depositario de la confianza de los demás puede rechazar los intentos de los maestros u otras personas por convencrle de que sí, que se le quiere y se le intenta ayudar.

Los niños que tiene poca autoestima lo reflejan en su comportamiento. Y conforme se van desarrollando la características de esa falta de autoestima, van convirtiéndose en costumbres y, como tales, tan difíciles de erradicar como cualquier otra.

CARACTERÍSTICAS DEL DÉFICIT DE AUTOESTIMA:

1. Son extremadamente críticos consigo mismos

2 Evalúan y analizan cada gesto, cada acto, cada pensamiento que realizan.
3 Temor excesivo a cometer errores.
4 Son muy sensibles a la crítica:
5 Necesitan la aprobación continua de los demás
6 No son buenos compañeros de juego.
7 Dificultad para hacer amigos.
8 Aparentemente son niños tranquilos,no suelen dar problemas a los demás y se presentan complacientes, de pronto, ante situaciones inesperadas, presentan conductas desafiantes y agresivas, como respuesta enmascarada de la frustración, tensión y tristeza acumulada.

LOS CUATRO ASPECTOS DE LA AUTOESTIMA:

Las cuatro condiciones que se deben dar para que los niños tengan autoestima son:

Vinculación:

Consecuencia de la satisfacción que obtiene el niño al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás reconocen como importantes. Los niñoa necesitan sentirse relacionados con las personas que son importantes en sus vidas, y el grado de vinculación está en relación directa con la comodidad, la seguridad, el calor, la comprensión y el humor que caracterizan tales relaciones.

Si el niño está bien vinculado a personas, lugares y cosas y esas vinculaciones le producen satisfacción, lo más probable es que tenga también buena autoestima.

Para que un niño pueda poseer un buen grado de vinculación necesita tener la sensación de:

Formar parte de algo
Estar relacionado con otros
Se identifica con grupos concretos
Es importante para los demás
Posee algo importante

Singularidad:

Los niños con autoestima reciben apoyo y aprobación por ser diferentes o especiales. Lo que ocurre cuando se ayuda al niño a sentirse singular es que se le proporciona muchas oportunidades para expresarse (verbal, artística, física y lúdicamente). No resulta fácil estimular esa sensación de ser único, en nuestra sociedad suelen presentarse bastantes angustias relacionadas con el hecho de sentirse “diferente. Pocos son los padres que desean que sus hijo sean diferentes hasta el punto de arriesgarse a que los demás niños o adultos no les acepten. Los padres responden a las rarezas de sus hijos a través de sus propios temores a ser diferentes.

Un mal comportamiento reiterado suele ser síntoma de que el niño se cree muy poco singular

Poder:

Tener sensación de poder significa que el niño siente que puede ejercer alguna influencia sobre lo que le ocurre en la vida. Para poseer tal influencia el niño debe aprender muchas cosas, debe tener la oportunidad de elegir y aceptar responsabilidades.

Factores importntísimos a la hora de ayudar a los niños a desarrollar esa sensación de poder son la imposición de límites y normas adecuadas, señalar límites adecuados supone incrementar la seguridad del niño. Darles la oprtunidad de cargar con responsabilidades y pedirles que colaboren en casa.

Con padres excesivamente protectores, los niños tienen mucha dificultad para controlar sus angustias.

Pautas:

Poseer unas pautas significa, ni más ni menos, que el niño es capaz de otorgar un sentido a la vida.

Al ser inconsciente la adopción de modelos, los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que se les dice. Ésto es especialmente importante a la hora de transmitir valores.

Ejemplo: Los niños que han tenido tempranamente esperiencias positivas con los libros y cuyos padres le sacan jugo a la lectura, suelen afrontar motivadamente la lectura escolar. Aquellos padres que maltratan a su hijos suelen haber sifrido ellos mismos malos tratos de niños. Los modelos que tengan los niños de pequeños les influyen cuando son mayores.

EL ELOGIO Y LA AUTOESTIMA:

Los niños que se crían en familias donde se aprecian sus cualidades adquirirán un mejor concepto de sí mismos, tendrán mayores aptitudes para afrontar los desafíos que les pressente la vida y se fijarán objetivos más elevados que los que carecen de ese estímulo.

¿De qué modo podemos ayudar a nuestros hijos a constriurse una imágen gratificante y realista de ellos mismos? Posiblemente elogiándoles. Pero algunas veces las alabanzas mejores intencionadas han suscitado insólitas reacciones.

Consiste en tan sólo observar, en escuchar y en fijarse con verdadero interés, para luego decir en voz alta lo que vemos y lo que sentimos:

1 Describa lo que ve: “Veo el suelo limpio, la cama alisada y los libros alineados”
2 Describa lo que siente: “¡Da gusto entrar en esta habitación!”
3 Sintetice la conducta digna de alabar del niño con una o dos palabras: “Has seleccionado los lápices, los rotuladores y los bolígrafos y los has puesto en cajas separadas. ¡Eso es lo que yo llamo organización!”.

Saludos,
María Teresa Aguirre Bonnet
http://www.psicologosbonnet.es

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Acerca de Psicólogos Bonnet

Somos un equipo de psicólogos especializados en terapias personalizadas. Apostamos por el individuo, cada persona es única y centramos el esfuerzo en cada caso concreto. En nuestros tratamientos, nos inclinamos por las teorías cognitivo-conductuales, y las combinamos cuando es necesario con las gestálticas, eficaces en los procesos emocionales de duelos, separaciones y despedidas.
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