Terapia infantil: ¿Qué puedo hacer para que mi niño aprenda a comer bien…?

 

 

Muchos padres se enfrentan a este dilema día a día, sin saber qué hacer para solucionar el problema. Enseñar a comer bien es enseñar una costumbre o hábito, por tanto puede llegar a ser muy fácil o difícil en función de qué se haga para inculcarlo.

 

Todo lo que será comentado en este artículo deberá ser puesto en consideración una vez que se haya descartado la presencia de trastorno alimentario o de salud en el niño, en caso de presentarse se debe de acudir a un pediatra.

 

Es importante tener en cuenta que a veces los niños comen poco, esto no debe confundirse con el comer mal, son dos cosas diferentes. Se parte de la hipótesis de que si hay hambre ningún niño se queda sin comer, haciéndolo según sus necesidades.

 

Como comentamos en un principio es importante la creación de una hábito de comer, para ello es necesario la presencia de una serie de objetos que van siempre asociados al hábito que se está intentando crear; por otro lado, es importante la actitud de los padres a la hora de crear dicho hábito.

 

Esta serie de objetos deben estar presentes cada vez que se acerca la hora de comer: silla, vaso, plato, cubierto…, así como los rituales de poner la mesa, una vez terminado recogerlo todo… etc, bajo ninguna circunstancia los padres deben de retirar al niño del sitio donde se come antes de que se acabe de comer. Si día a día repetimos el mismo ritual se termina asociando el hecho de comer a dichos objetos y acciones, lo que da confianza al niño, creando las bases para la seguridad en sí mismo, aspecto fundamental para aprender un hábito.

 

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Cuando se habla de actitud de los padres se hace referencia a lo siguiente:

  • Una actitud serena y tranquila da mejores resultados que una actitud basada en gritos.
  • Los padres deben demostrar con su comportamiento coherencia, es decir, enseñar algo que ellos a la hora de comer también tienen en cuenta.
  • Los padres deben de trasmitir seguridad con la repetición siempre de las mismas acciones, para que el niño entienda que comer lo que tiene en el plato es algo sencillo y lo más natural del mundo.
  • Es importante destacar que nuestra voz al igual debe de ser serena, tranquila y relajada.
  • Fijar un horario ayuda a que el niño comprenda la pauta a seguir según cada hora. A partir de los seis meses los niños tienen configurada una pauta en sus ritmos biológicos; estando preparados para dormir entre ocho y once horas sin precisar alimentarse. Por lo que los horarios recomendados se ajustarán al aspecto cultural de cada país.

 

 

Las siguientes reglas deben de ser recordadas por los padres:

  1. Ningún niño se muere de hambre si tiene comida a su alcance.
  2. Los niños pueden comer de todo ( a no ser que haya alguna limitación de tipo física claro está).
  3. Preferencias no quiere decir exclusividad.
  4. Adiós al de tal palo tal astilla (el que su padre o madre sea de una determinada manera no quiere decir que el niño tenga que ser igual o hacer lo mismo).
  5. Establecer una rutina o ritual es la primera batalla.
  6. Las conquistas pequeñas son las más duraderas.

 

Lo que nunca hay que hacer:

  1. Tener en mente ideas preconcebidas de la cantidad de comida que queremos que ingiera el niño, ni obligarlo a que se la coma.
  2. Si no ha comido cuando le tocaba, ir probando a otras horas haber si le apetece.
  3. Permitirle que se hinche a deshoras de bollería.
  4. Ir cambiando de alimento para encontrar lo que le gusta.
  5. Enmascarar los alimentos con sabores, tratando de adaptarlos al gusto del niño.
  6. Obsesionarse con el tema. La ansiedad en los padres repercute en el niño, y por tanto, en su actitud hacia ellos.
  7. Se le debe estimular la autonomía, no es el momento de preocuparse por si la comida cae fuera o dentro del mantel…
  8. Solamente se permitirá hacer otra actividad cuando se haya terminado de comer, no antes.
  9. Refuerzo positivo mientras se come, conviene felicitarle cuando abre la boca o cuando hace algo que esperamos de él.
  10. Es importante controlar nuestras emociones, si el niño ve que con el rechazo de la comida logra llamar nuestra atención, lo tenderá a hacer de manera continua.
  11. El niño no puede escoger el sitio donde debe comer, deben de ser los padres quienes busquen aquel lugar de la casa donde se realizará dicho acto. Preferentemente debe de llevarse a cabo sin la presencia de estímulos externos como televisión, juguetes…etc.
  12. Ponerlo a comer en el carro o mientras ve la televisión en el sofá o sentado en el regazo de una de los padres.
  13. Importante: mejor un solo conductor, dicho conductor si no es el mismo cada vez, y cambia, debe de colaborar en el mantenimiento de una coherencia, que se deberá respetar por todas las personas que están implicadas en la comida del niño.

 

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El ritual de comida debe de ser de insistencia en comer, durante un tiempo determinado; en caso de que el niño rechace la comida pasaremos a dar por terminada la misma, eso sí manteniendo todos los demás rituales. Una vez hecho esto tendremos que mantenernos firmes, pues el niño no debe de ingerir NINGÚN otro alimento hasta la siguiente hora de comida, que puede ser la cena, la merienda…, no debemos de preocuparnos por el hecho de estar tanto tiempo sin comer, recuerden que el cuerpo tiene reservas de alimento para permanecer sin alimentarse durante largos períodos. Cuando llega ese momento debemos de repetir la misma operación, sin desesperarnos mantener el ritual de comida siguiendo cada uno de los consejos que se han dado anteriormente. Importante aquí si no come que no se pierda la compostura, recuerden que el niño está intentando hacernos perder a toda costa la misma. Por tanto el autocontrol emocional del padre es fundamental en esta etapa.

 

Por lo general, el niño suele dejar de comer o come poco cuando ve estos cambios o intentos de cambios en su hábito alimenticio. Insisto, esto no debe de preocuparnos debido a que el niño presenta reservas de sobra para poder afrontar dicha circunstancia, el peso deberá ser controlado por el respectivo pediatra, el cual será el encargado de corroborar la normalidad del mismo.

 

Es normal que cuando intentemos aplicar el método el niño intente pedirnos comida. Es muy importante no darle comida entre horas, solo agua si tiene sed.

 

Es muy útil el variar los alimentos que le presentamos en las comidas, no se debe de caer en la tentación de ofrecerle la comida que no se comió anteriormente, debido a que el niño puede interpretar dicho acto como una muestra de agresividad por nuestra parte o como un castigo que se le impone. Tampoco se debe de caer en la tentación de ofrecerle aquel plato que más le gusta o que prefiere sobre otros de manera más frecuente. Con paciencia y dedicación podemos lograr que vaya aceptando nuevos sabores.

 

En fin, como habéis podido comprobar nuestro comportamiento es casi tan importante como el del niño a la hora de formar un hábito. Por tanto, si aplicamos bien estas pautas lograremos que nuestros hijos aprendan a comer bien y a comer sano…

 

Para más información puede consultarse la sigueinte bibliografía:

Estivil, Eduard (2005): ¡A comer!. Editorial Debolsillo.

Gavino Lazaro, Aurora (1998): Problemas de alimentación en el niño: manual práctico para su prevención y tratamiento. Editorial  Pirámide.

Gonzalez, Carlos (2006). Mi niño no come: consejos para prevenir y resolver el problema. Editorial temas de Hoy.

Saludos,

Héctor Peraza Díaz

www.psicologosbonnet.es

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Acerca de Psicólogos Bonnet

Somos un equipo de psicólogos especializados en terapias personalizadas. Apostamos por el individuo, cada persona es única y centramos el esfuerzo en cada caso concreto. En nuestros tratamientos, nos inclinamos por las teorías cognitivo-conductuales, y las combinamos cuando es necesario con las gestálticas, eficaces en los procesos emocionales de duelos, separaciones y despedidas.
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