La asertividad en la pareja

Muchas parejas tienen serios problemas de funcionamiento porque uno o ambos

miembros se comportan siguiendo modelos agresivos o pasivos que provocan en el otro respuestas inadecuadas, dando lugar al consiguiente desajuste personal y emocional de uno o ambos.

La comunicación es uno de los pilares básicos en los que se apoya la relación de

pareja, y por lo tanto, donde más claramente se ponen de manifiesto los

comportamientos asertivos o no asertivos. Sorprende ver cuántas parejas carecen de

habilidades y estrategias para comunicarse de forma adecuada y cómo esta carencia de habilidad se interpreta muchas veces como “falta de ganas”,desmotivación,”incomprensión, etc. Repetimos que la educación tradicional nos ha enseñado a ser poco asertivos (o agresivos), y, por lo tanto, muchas personas desconocen por completo cómo manifestar correctamente sus sentimientos, enfados, peticiones, al otro miembro de la pareja con el que, supuestamente, se tiene “tanta” confianza. Así, un error típico y básico de las parejas es pretender que el otro “adivine” qué nos falta, qué esperamos de él. Se supone que con el amor, uno se convierte en clarividente y si no es así, no se está realmente pendiente y enamorado del otro. Pero, como bien titula Beck uno de sus libros,”con el amor no basta”. Hay que comunicarle al otro nuestros deseos, peticiones, demandas de cariño, y hacerlo de forma que lo comprenda y no esperando que lo “sobrentienda” con nuestros gestos y muecas de disgusto.

Todos conocemos y podríamos citar en teoría cuáles son los principios básicos para

lograr una correcta comunicación afectiva, pero, tal vez por sonar a perogrullo,

frecuentemente nos olvidamos de ellos. Vale la pena volver a repasar algunos para poder empezar a modificar nuestra conducta asertiva con la pareja:

1. Es más apropiado hacer una petición que una demanda. Las primeras demuestran respeto por el otro y mejoran la comunicación. Es muy distinto escuchar : “¿puedes apagar la tele mientras hablamos?”. que “¡cuando estamos hablando, quiero que apagues la tele!”

2. Es mejor hacer preguntas que acusaciones. Las acusaciones sólo desencadenan

defensa y no llevarán, por lo tanto, a ningún lado. Es diferente, aunque signifique lo

mismo, decir “¿me estás escuchando?” que “¡otra vez no me estás escuchando!”

3. Al criticar a la otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas

no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona sería: “te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre ; mientras que hablar de lo que hace sería: “te has vuelto a olvidar de sacar la basura.

Últimamente te olvidas mucho de las cosas”.

4. No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un

estallido que conduciría a una hostilidad destructiva.

5. Discutir los temas de uno en uno, no “aprovechar” que se está discutiendo sobre

la impuntualidad de la pareja para reprocharle de paso que es un despistado, un

olvidadizo y que no es cariñoso.

6. Evitar las generalizaciones. Los términos “siempre y “nunca” raras veces son

ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir : “últimamente te veo algo

ausente” que “siempre estás en las nubes”.

7. No guiarse por una excesiva sinceridad en la pareja. Algunas cosas deben de

pensarse antes de decirse, si las consecuencias no van a ser positivas. ” Últimamente me noto más frío respecto a ti. No sé si todavía me gustas” puede ser muy sincero, pero habría que esperar antes de echarle a la pareja ese jarro de agua fría. Quizás sólo es un sentimiento pasajero sin ninguna importancia. Si realmente no lo es, siempre se está a tiempo de plantearlo.

8. La comunicación verbal debe de ir acorde con la no verbal. Decir “ya sabes que te

quiero” con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.

Muchas personas, al leer esto, pensarán: esto es muy bonito, pero ¿cómo llevar a la

práctica estos principios tan loables? Y tienen razón; una pareja necesita saber cómo

traducir estos principios en conductas y actitudes concretas. Aquí ya entra en juego la

asertividad, porque no hay mejor forma de plasmar los principios descritos que mediante técnicas y estrategias asertivas.

Una persona asertiva desarrollará con su pareja las siguientes habilidades de comunicación:

1. Dar gratificaciones: tanto verbales como materiales. Hay que explorar qué es lo

que gratifica concretamente a nuestra pareja y no dar por hecho que le gusta “lo que a

todo el mundo”.

2. Agradecer gratificaciones: a veces, se da por supuesto que el otro debe llevar a

cabo determinados comportamientos positivos y que no tenemos porqué agradecérselo. Mostrar abiertamente que nos alegramos le servirá de refuerzo para repetirlo otra vez y de información para saber que va por buen camino respecto a nosotros.

3. Pedir gratificaciones: normalmente se piensa que no hay que pedir las cosas

porque es artificial y que el otro debe de saber lo que queremos y dárnoslo. Como

decíamos antes, nadie, por muy enamorado que esté, es clarividente y necesitamos

saber exactamente qué le gusta a la otra persona para poder dárselo a su gusto. Hay que desterrar la idea de que pedir es rebajarnos y comunicar abiertamente qué y cuánto nos gustaría que hiciera la otra persona por nosotros.

4. Expresar sentimientos negativos: es necesario que una pareja se comunique

sentimientos de tristeza, enojo, malestar, frustración, etc., pero haciéndolo de una

manera asertiva, para no terminar, como ocurre muy frecuentemente, en peleas y

acusaciones. Para ello, hay que:

hablar el tema conflictivo de una forma muy directa, sin “sobreentendidos”

expresarlo en el momento y no cuando ya ha pasado el tiempo y el otro no sabe

de qué le estamos hablando

expresarlo de forma activa, no como víctimas (“yo me siento..” en vez de “tú me

haces sentir…”)

describir nuestra propia conducta y la del otro sin acusar. “Mientras yo friego, tú te

pones a ver la tele y eso me parece injusto”, en vez de “eres un caradura, me tienes

como una esclava a tu servicio”.

5. Empatizar: desgraciadamente, esta es una de las conductas que menos aparecen

en las parejas: la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver los problemas desde su punto de vista. Convendría, de vez en cuando, realizar una inversión de roles en la

pareja, para que ambos se dieran cuenta cómo ve las cosas el otro.

6. Intercambiar afecto físico: muy importante y frecuentemente olvidado “al cabo de

los años”, ya que se confunde muchas veces con intercambio sexual.

7. Enfrentarse a la hostilidad inesperada o al mal humor: no todo son rosas en una

pareja y, con mucha frecuencia, uno de los dos llega cansado, malhumorado o irritado.

8. Muchas veces descargará su mal humor en el otro miembro de la pareja, sin que

éste tenga nada que ver con el asunto. La persona asertiva puede reaccionar de dos

formas:

con asertividad repetida: el miembro no hostil de la pareja responde a la cólera o

irritabilidad del otro mediante la repetición de una negativa para asumir la culpa o el

sufrimiento del compañero. La técnica es la del “disco rayado”: “yo no voy a estropear

una noche porque tú estés de mal humor” o “yo no tengo nada que ver con tu mal

humor”, etc.

con asertividad empática: se empieza por empalizar con el otro poniéndose en su

lugar: “parece que estás muy enfadado esta noche”, y a continuación, se utiliza una frase asertiva que exprese una postura constructiva y firme : “pero creo que ese enfado viene de otras personas y yo no soy responsable de ello”.

ACEPTACION Y OPOSICION EN LA PAREJA

Por último, vamos a describir cómo traduce la persona asertiva en conductas

concretas los términos de “aceptación” y “oposición” en la pareja, es decir, cómo

comunicarle al otro sentimientos positivos y negativos.

ACEPTACION ASERTIVA:

a) Elementos no verbales que deben de comunicarse en cualquier caso:

contacto visual con el interlocutor

tono emocional cálido y cordial

volumen de voz audible y claro

presencia de sonrisas y gestos de acercamiento

b) Para transmitir el mensaje positivo, se puede seguir este orden:

b.1: Expresión de elogio/aprecio: conducta verbal de aceptación en respuesta al

comportamiento positivo del otro

b.2: Expresión de sentimientos positivos: transmitir a la otra persona información

sobre los propios sentimientos producidos por la conducta del otro.

b.3: Conducta positiva recíproca: ofrecimiento de conducta positiva para corresponder

a lo que el otro ha hecho.

CASOS PRÁCTICOS:

Iris le quiere expresar a Dani cuánto lo aprecia y apoya en todo: (aceptación)

Dani sólo quiero decirte que, aunque a veces no lo parezca, me fijo mucho en cómo te esfuerzas por ayudarme y apoyarme en……….. y eso me hace sentir muy bien, a mi también me gustaría ayudarte en todo lo que necesites”.

Iris se encuentra a disgusto con Dani ya que éste llega muy tarde a recogerla por quedarse durmiendo: (oposición)

Mira, Dani, quería comentarte una cosa. Yo entiendo que estés cansado últimamente por todo lo que estás estudiando y quieras dormir siesta, pero muchas veces me siento como una tonta esperándote pudiendo hacer otras cosas, sinceramente me parece exagerado que llegues tarde tantas veces. ¿Por qué no intentamos arreglarlo para que ninguno de los dos pierda? Podrías avisarme por teléfono de que vas a llegar tarde y yo aprovecho para hacer cosas ¿Qué te parece?”.

Tu suegro te pregunta si estás de acuerdo con el en lo que piensa sobre un tema concreto, pero tu opinas lo contrario: (oposición).

Comprendo, entiendo tu punto de vista sobre el tema……pero yo creo más bien….”.

RESPONDER CORRECTAMENTE A LAS CRÍTICAS:

6.2. RESPONDER CORRECTAMENTE A LAS CRÍTICAS

¿Qué hacer cuando alguien nos critica agresivamente? Ya sea justa o injusta la

crítica, cuando menos la situación es intimidante, a no ser que estemos muy seguros de nosotros mismos y dominemos buenas estrategias de respuesta.

Para aprender este tipo de conductas, es necesario que, previamente, la persona

tenga claras una serie de cosas, y, caso de no tenerlas, debería de instaurarlas por

medio de una Reestructuración Cognitiva:

– la persona tiene que saber interpretar correctamente (objetivamente) una

situación en la que le parezca que está siendo criticada. Tiene que saber discriminar lo

que es verdadera crítica y lo que es mera interpretación suya, distorsionada por sus

pensamientos irracionales. ¡Hay muchos comentarios inocentemente sarcásticos que son interpretados como crítica feroz!

– También tiene que saber evaluar cuándo una crítica está siendo emitida con mala

voluntad (en cuyo caso tendría que saber defenderse asertivamente) y cuándo se trata de una “crítica constructiva” (en cuyo caso la reacción iría más encaminada a evaluar si la otra persona tiene razón y/o cómo responder a ello).

Lo que es muy importante a la hora de responder correctamente a una crítica es el

tono en que se emita la respuesta asertiva, ya que la persona que está criticando no tiene que sentirse agredida. Si esto ocurre, la conversación germinaría en una discusión o una competencia de agresiones mutuas, que no llevaría a ninguna parte. El tono de la respuesta a una crítica tiene que ser, pues, lo más neutro y aséptico posible.

Veamos, concretamente, las estrategias más comunes que existen para responder a

las críticas:

a) Si te parece que la crítica es justificada, pero no deseas continuar hablando sobre

el tema (¡hay “críticos” muy pesados!):

– Reconocer

(Tienes razón)

– Repetir

(Tendría que haber hecho…)

– Explicar

(No lo hice porque..)

No hay que pedir nunca excesivas disculpas. El dar demasiadas explicaciones es

signo de inseguridad. Con una frase explicativa basta.

b) Si quieres convertir al otro en un aliado (no se lo esperará), en vez de un crítico,

pregunta:

¿Qué crees que debería de hacer?”Pide clarificación y no admitas respuestas

vagas o negativas:

(Crítico): – “No me gusta que hagas…”

(Tú) “Bien, pero ¿qué quieres que haga exactamente?”

c) En cualquier caso no permitas que el otro generalice su crítica a otras situaciones

o a otras facetas de tu personalidad. Utiliza el acuerdo asertivo:

“Sí, debería de haber hecho …, pero eso no significa que yo sea. . “o el banco de

niebla: sólo asentir a lo que consideramos válido, lo otro ni lo mencionamos:

(Crítico): – “Comes demasiado poco. No te estás cuidando lo suficiente y te vas a

debilitar”

(Tú). “Sí, puede que coma poco” o el quebrantamiento del proceso:

(Crítico): – “No me estás ayudando. Eres un egoísta y sólo piensas en tu

satisfacción”

(Tú): – “Quizás tengas razón”.

Esta última forma de actuar no significa que estés cediendo, ya que en todo momento

pones el “quizás”, sino que no quieres seguir discutiendo.

Si la persona sigue insistiendo (suele sentar muy mal este tipo de respuestas),

puedes utilizar el aplazamiento asertivo, es decir, aplazar la discusión para más adelante:

“¿Te parece que lo hablemos en otro momento?”

CASOS PRÁCTICOS:

(amigo): “ Iris has comprado muy poca bebida, seguro que va a faltar, eres un poco descuidada”.

(Iris): “Tienes razón, lo más probable es que falte tendría que haber comprado más, no lo hice porque calculé mal”. (crítica justificada).

(Madre):” Iris no me gusta que hagas.……”

(Iris): “ Bien pero que es lo que quieres que haga exactamente”.

(amiga): “Iris no me gusta que sólo vayas con Dani y pases todo el tiempo con el y no compartas tiempo conmigo, eres un poco egoísta…”

(Iris): “Si, debería haber pasado más tiempo contigo…..pero eso no significa que sea una egoísta”. (acuerdo asertivo).

(critico): “Iris, estudias demasiado poco. No te estás preparando lo suficiente y vas a suspender”

(Iris): “ Si, puede que estudie poco” (banco de niebla).

(Crítico): “ Por eso tienes que estudiar más, yo no te veo hacerlo…..(insiste)….”

(Iris): “ ¿te parece que hablemos de eso en otro momento? (aplazamiento asertivo).

(Crítico): “ Tu tienes la culpa de que no haya bebida para todos….”

(iris): “ Tenía que comprar también…. Y no llego el dinero para más alcohol”

(crítico): “ Pero es que ya estoy harto de que falte la bebida últimamente y me quede con ganas”

(Iris): “es verdad, pero en este caso, sabes que no podía comprar más por dinero”

(crítico): “Pero es que siempre por una causa u otra eres tu la que compras y falta bebida”

(Iris): “Será verdad, pero te repito que esta vez no llegaba el dinero”. (disco rayado).

6.3. REALIZAR PETICIONES

En este apartado hablamos de peticiones no improvisadas, es decir, aquellas para las que la persona puede prepararse previamente un guión o modelo de actuación: por

ejemplo, desde pedir un aumento de sueldo, una revisión de examen o pedir aclarar con una persona algún “asunto pendiente” (conflictivo), hasta declarar el amor a una persona.

Lo más importante es que, previamente, la persona se “prepare” para la situación,

teniendo claro qué es lo que quiere, cómo lo quiere, etc. y evaluando cuál es el mejor

momento para él y para el otro. A esto se refieren los puntos a) y b) de la estrategia que describimos a continuación. El punto c) se refiere ya a la actuación en sí, que en consulta se ensayaría por medio de role-playing, por ejemplo, antes de enfrentarse la persona a la situación en vivo.

Veamos, entonces, las estrategias que más se utilizan para realizar correctamente

peticiones:

a) Clarifícate tú sobre qué es lo que quieres exactamente, cuál es tu demanda:

Pido ayuda de

Quiero

Cuándo lo quiero

Dónde lo quiero

b) Señala el momento y un lugar para discutir el problema que te concierne. No

esperes a que la situación sea propicia, porque corres peligro de no considerar nunca

“adecuada” la situación. Decide tú cuándo vas a realizar la petición, eligiendo el

momento, lugar, hora, etc. que, según tus conocimientos de la situación, sean más

propicios.

Si te parece conveniente, anuncia a la persona en cuestión que quieres hablar con

ella y decide con ella el momento adecuado.

c) Al realizar tu petición, ten en cuenta los siguientes pasos:

Caracteriza la situación-problema lo más detalladamente posible

Exprésate por medio de los llamados “mensajes completos, es decir, presenta en

tu demanda tus pensamientos, sentimientos y tus deseos: “(Cuando tú…), yo creo….y me siento… Por lo tanto, quiero…. ” Este mensaje variará según la situación que lo requiera.

Sobre todo, no culpes o ataques a la persona, ya que así solo obtendrías una respuesta defensiva. Enfócalo siempre desde tu punto de vista ( me siento…, pienso…), no interpretes acciones o intenciones de la otra persona:

Erróneo: “Eres un vago. Tú tan tranquilo viendo la tele mientras yo me lío a fregar

como una idiota”

Correcto: “Cuando te veo mirando la tele mientras yo friego, me da la impresión de

que no me tienes en cuenta y me siento como una idiota. ¿Porqué no me echas una

mano y evitamos una bronca?”

Limita mediante una o dos frases claras cuál es tu objetivo. Sé concreto y firme.

Acentúa la posibilidad de obtener lo que deseas si cuentas con la cooperación de la otra persona para que se den las circunstancias necesarias para ello. Si es necesario,

expresa las consecuencias negativas que traerá su falta de cooperación.

CASOS PRÁCTICOS:

(Iris): “Eres un cabrón, tu sentado lejos de mi y no parando de mirar a esa chica, y yo como una tonta ignorada por ti”. (erróneo).

(iris): “ Cuando veo que te alejas de mi y te veo mirando y hablando todo el rato con esa chica, me da la impresión de que no me tienes en cuenta y me siento como una idiota. ¿Por qué no la próxima vez tienes esto en cuenta?.

Iris está molesta con su compañera de piso, ya que ésta no tiene en cuenta los turnos establecidos para limpiar y le deja todo empantanado a Iris.

(Iris): “María, quería decirte una cosa, cuando llego a casa cansada me suelo encontrar que queda todo lo del mediodía sin fregar y las camas sin hacer. ¿ te acuerdas que decidimos que tu te ocuparías de esas cosas?, como yo si suelo cumplir con lo que me toca, me siento tratada injustamente y me pongo de mal humor.

Me gustaría que pudiéramos solucionar este problema, hablando tranquilamente. Si quieres, revisamos las tareas y tu coges las que te sean más cómodas. Creo que si logramos cambiar la situación, tendremos menos broncas, ya que yo no estaré de mal humor. De lo contrario tendré que buscarme otro compañero de piso, porque así no me siento nada bien”

Héctor Peraza Díaz

http://www.psicologosbonnet.es

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2 comentarios sobre “La asertividad en la pareja

  1. No solo me ha servido enormemente, sino que ha despertado en mí algo olvidado, las ganas continuas de hacer por los demás.
    Gracias sinceras y felicidades por un artículo tan completo y necesario.

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